Ricardo y yo desde un principio pensamos que uno de los mejores lugares para conocer y disfrutar es Miami, nosotros quisimos darnos ese lujo además de cumplir un sueño, encontrar mi vestido de novia....
Llegamos a la calurosa Miami, llena de autos elegantes, chicas con muy poca vergüenza en mostrar sus "atributos" y un mar transparente. Los 4 primeros días estuvimos alojados en los Hoteles de Miami Beach que son realmente preciosos, obviamente no fuimos a los mas caros, pero tenían su encanto. Esta ciudad de noche realmente se transforma, toda la oscuridad se llena de luces de neón, música latina, calles y calles de restaurants elegantes con mucha gente alrededor, allí no importa que sea lunes o domingo igual está lleno de música, tragos y personas caminando.
Luego de algunas complicaciones pudimos alquilar un auto, nos dieron un precioso Peugeot que ha sido el complice de todas las perdidas e idas y venidas de un lado a otro buscando diferentes malls, tiendas y restaurants, disfrutamos mucho del paseo ademas de internarnos todo un día en Jungle Island, un lugar donde tienen muchísimas aves exótica, papagayos, cotorras además de tigres, cocodrilos y más. Fue toda un día increíble, viendo muchas especies que éste lugar alberga, además de tener una sección dedica al Manu y sus aves :)
Luego nos animamos y subimos a un tobogán inflado (dentro de éste lugar) que medía como 6 metros de altura y desde allí nos deslizamos gritando como locos!!
El fin de semana ya llegaba y nos habíamos comunicado con una pareja de amigos de mi chico, ellos vivían a una hora y media de Miami Beach, pasamos la tarde muy linda y en la mañana siguiente por fin pude encontrarme con mi tía y mi prima que juntas fuimos a diferentes lugar increíbles para encontrar mi vestido de novia, fue un momento realmente emocionante el poder encontrar lo que precisamente estaba buscando, es maravilloso pasar por esta etapa...
Obviamente Ricardo no ha visto nada, absolutamente nada del vestido, está cuidadosamente guardado en su "bolsita" grandota que estuve cargando con ella todo el regreso a Lima, pero realmente feliz.
Nos despedimos de todos y nos enrumbamos hacia Lima, fue una semana muy emocionante y divertida, pero al llegar al aeropuerto tuve un problema con Aduanas, no querían dejarme pasar con mi vestido, me dijeron que tenía que probar que era mio y me pidieron un parte de matrimonio, Ricardo y yo sorprendidos y realmente alterados tratábamos de hacerle entender a estos tipos que el vestido era mio -con factura en mano- pero ellos pensaban que lo estaba trayendo para venderlo, luego de un rato tuve que hablar con el jefe de Aduanas y explicarle (casi a punto de tumbarle el kiosko) que Ricardo y yo somos novios y que MI vestido se viene conmigo, así que nos dejaron pasar.
Luego del mal rato y la indignación, llegamos a casa exhaustos y con muchas fotos e historias por compartir. además de la alegría de que nuestro camino hacia la boda está tomando mucha más fuerza....
Ahora sí, nuestras fotos!